Bolcojosh Político
Nicolás Rodríguez
Febrero 23 de 2009
De entrada
Ahora resulta que a Roberto Figueroa (a) El Chucho Blanco, no fue muerto por quienes lo mantuvieron secuestrado, sino solito se ahorcó, declararon los presuntos zetas, que fueron detenidos en Comitán, según notas informativas en los periódicos locales y nacionales; que lo dejaron sin comer durante días y con tiras de una sábana se amarró el cuello y se colgó. Pero eso ya es historia, Roberto Figueroa pasó a engrosar las estadísticas de los asesinatos con características de ajustes de cuentas. Con esto se observa el incremento de violencia en la región fronteriza debido a la llegada de personas involucradas con las organizaciones criminales que azotan a Latinoamérica.
Quisiera recordar que en una ocasión, hace ya muchos años mis abuelos me comentaban con respecto a nuestro Comitán que era un rincón del cielo. “Aquí se vive con mucha tranquilidad, no hay inundaciones, tenemos suficiente agua, un clima templado y nos conocemos todos” por sus apodos, claro. ¡Qué tiempos aquellos!
En la actualidad las cosas son diferentes, nuestra población ha crecido. La ubicación de esta región de la Frontera Sur, en el país es punto de partida de quienes tratan de llegar a Estados Unidos para posiblemente encontrar un trabajo que les ayude a dejar la pobreza o sobrevivir a ella; vienen de diferentes partes del Sur y Centro América; se suman los chiapanecos que abandonan el campo, los pueblos y las ciudades, que al no encontrar una fuente de empleo deciden realizar el viaje, siempre con la ilusión de encontrar el modo de vivir un poco mejor, a costa de dejar lo poco que les queda, incluso a sus familias.
Ante esto, se da “la oportunidad”, sobre todo para los jóvenes que no encuentran muchas posibilidades de trabajo digno y decoroso, de incursionar o de participar en bandas delictivas organizadas, que se dedican al secuestro, al robo, al asesinato, pero sobre todo a la venta y traslado de estupefacientes. Todo esto a través de una estructura organizada que implementaron quienes se dedican a ello.
Estas organizaciones delictivas logran venderles el sueño a los desempleados –sobre todo quienes han sido escrupulosamente entrenados para el combate al narcotráfico- con sumas importantes de dinero y consideran que lograrán ser los grandes capos de las mafias, pero les resulta todo lo contrario.
Estas mafias no juegan, están debidamente estructuradas. Los zetas, según un artículo del periódico El Universal, es un grupo de sicarios que dejó de ser el brazo armado del Cartel del Golfo y se integraron al grupo de los Beltrán Leyva. Esta organización, dice el documento tiene una estructura parecida al del Ejército en grado y atributos operativos.
Yo más bien los definiría como una estructura de capos de la mafia siciliana, en donde se integran pequeños grupos armado para operar secuestros, robos, asesinatos, venta y traslado de droga en una pequeña región.
Los recursos económicos de estas actividades en parte les sirve para la operación de otras más importantes y todos los grupos se reportan a estructuras centrales, hasta llegar al capo de capos, quien los protege con las autoridades corruptas.
Es decir, como en la época del más grande mafioso Alphonse Gabriel Capone más conocido como Al Capone o “El caracortada”, se reparten el territorio, primeramente desplazan a las bandas locales, luego de que tienen el control asientan sus bases de operatividad.
No cabe duda que el Ejército Mexicano, está preparado para terminar con este mal apocalíptico, pero requiere del apoyo de la ciudadanía, de aquellos quienes desean que en nuestros pueblos se pueda vivir en paz y armonía –como estaba antes-. Es decir que grupos de civiles no se involucren con estas bandas delictivas.
Para esto el Gobierno Federal deberá, independientemente de luchar -como lo está haciendo hasta ahora, a través de las fuerzas armadas- de implementar verdaderos programas sociales que impacten primordialmente en el campo, para que la gente no tenga que emigrar. En las ciudades realizar obras de infraestructura y programas que permitan desarrollar la pequeña y mediana industria.
En Comitán, la gente vivía fundamentalmente de sus labores artesanales, agrícolas y ganaderas. Todo mundo se mandaba hacer sus zapatos, sus pantalones, sus cinturones, incluso las Gorras de Mora fueron famosas en su tiempo “De Comitán a Sonora solo las gorras de Mora” –ahí trabajó por siempre mi bien querido amigo Majín, que descansa en paz.
Para esto, había talleres de famosos zapateros, de sastres, talabarteros, carpinteros, panaderías, fabricas de dulces regionales (que elaboraban: turrones, caramelos, turuletes, maíz de guineo, quiebra muelas, chimbos, cuchitos, nuégados, entre otras golosinas).
Los barrios competían esa industria y encontrábamos talleres en San Sebastián, La Pila, La Pilita Seca (La Lana), Las Siete Esquinas, Guadalupe, La Cruz Grande y en Yalchibol se encontraban los más famosos carniceros, con sus grandes peroles, esperando que saliera el chicharrón.
La gente verdaderamente trabajaba, ahora todos quieren ser políticos o narcos, como Mariano Herrán Salvatti, quien resultó un pájaro de cuentas, quiso ser las dos cosas y está ya a buen recaudo. Faltan otros que fueron sus asociados.
Una de Comitán.
En Comitán en el restaurante “Ángelo” especializados en comida italiana, departieron el pan, la sal y el vino los comitecos de la política nacional: Don Jorge de la Vega Domínguez y Roberto Albores Guillén. Los dos fueron ya gobernadores del estado y gobernaron bien. Estuvieron acompañados del Notario Público Gerardo Pensamiento Maldonado, su esposa Doña Ruth Morales y Roberto Fuentes Domínguez, los dos últimos han coincidido en ser presidentes municipales de sus pueblos –Doña Ruth de su natal Escuintla y Roberto de Comitán, también los dos ya fueron diputados locales. Es decir ya les hizo justicia la revolución.
En esta reunión destacó la camaradería y sacaron del viejo ropero el anecdotario político con el que han convivido siempre. No es casual el encuentro. Don Jorge llegó a Comitán acompañado de sus hijos Katina y Jorge para convivir con su hermano Leopoldo quien cumplió años. Don Roberto radica desde hace años en su pueblo natal.
Los hijos de estos dos grandes señorones, son profesionistas y profesionales en sus labores. Katina de la Vega, fue invitada por el Gobernador del Estado Juan Sabines Guerrero para que lleve a cabo los festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana; Jorge de la Vega es un alto funcionario de la banca comercial y Roberto Albores es precandidato del Partido Revolucionario Institucional en busca de la diputación federal.
Otra de Vaqueros
Dicen los que lo vieron, que en Uninajab, Don Guayito Trujillo se puso muy nervioso al ver tantos AFIS, Soldados del Ejército Mexicano y policías ministeriales en ese lugar, que pensó que había vuelto Pablo Salazar Mendiguchía y lo buscaban a él por ser Alborista. Lo que Don Guayito no sabe es que en Chiapas está aplicándose la Ley como debe de ser, por lo tanto Pablo debe de estar vestido de jucha, vendiendo totopo y queso, en las paradas de autobuses de Juchitan, Oaxaca, para que no lo descubran. Fin.
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