20 julio, 2010

Algunos desafíos inmediatos de México

Por: Juan Carlos Gómez Aranda

Las naciones en diferentes épocas de su historia, no al final de los tiempos, tienen ante sí a sus jinetes del Apocalipsis particulares y hoy México, desafortunadamente, no es la excepción. ¿Pero de donde proviene esta amenaza? De algunas declinaciones de recursos que han apuntalado al país por décadas y también por los problemas que plantea la nueva agenda del país.

Desde hace muchos años, los ingresos provenientes del petróleo son la principal fuente del presupuesto federal pues han representado hasta el 40 por ciento de sus ingresos. Sin embargo, actualmente uno de los principales problemas de Pemex, entre otros, ha sido luchar para compensar el declive del yacimiento de Cantarell, lo que ha significado un desplome de una cuarta parte de su producción desde 1994.

Mientras la paraestatal invierte millones de dólares en Chicontepec para compensar Cantarell y adquiere mayor experiencia en materia de explotación en aguas profundas, enfrenta el desafío de su modernización estructural. Sin embargo, Pemex está cerrando el primer semestre del año con una caída en la producción de crudo de 2.6 por ciento.

Por otra parte y a raíz de las nuevas medidas de seguridad fronteriza derivadas del ataque terrorista a las Torres Gemelas y al Pentágono, y después por la contracción económica, las remesas que envían los mexicanos también han declinado.

Los reportes del Banco de México señalan que las divisas que ingresaron al país provenientes de nuestros paisanos resultaron las más bajas desde 2005, lo que significa gran alarma para las miles de familias y comunidades enteras que se ven beneficiadas por esta transfusión de sangre fresca… y verde.

Mientras estas amenazas nos acechan hay otras que tratan de arraigarse y aún fortalecerse de manera rampante como lo es el crimen organizado, que con tantas dificultades combate el Gobierno Federal.

Causa inquietud el nuevo elemento que en esta materia empieza a emerger, como lo sucedido la semana pasada en Ciudad Juárez donde los criminales utilizaron un coche bomba, lo que nunca había sucedido en México. Peor aún si se confirma que el acto fue acompañado de una estrategia de comunicación añadida para causar terror entre la población pues “algo” anticiparon a una televisora local para que ésta estuviera en lugar y momento precisos para difundir en directo y a todo color el delito.
Un día antes el Presidente de la República anunció algunos cambios en su Gabinete, lo que si bien no representó ninguna novedad por predecibles, causó asombro por el bajo perfil de los nuevos Secretarios.
Si bien se trató de un ajuste cuya definición se encuentra en el ámbito de las atribuciones del Jefe del Ejecutivo y a que es justo conceder el beneficio de la duda, según información disponible el cambio obedeció a la necesidad de atender asuntos domésticos y no de gobernanza, menos de Estado. Por una parte, reducir los conflictos internos causados por fricciones institucionales y por la otra, alinear al equipo para enfrentar el momento estelar que suele poner a prueba a los gobiernos: resolver su propia sucesión.
Todo indica que las renuncias y designaciones no fueron para arrostrar a los nuevos jinetes del Apocalipsis de este momento de México, sino para enfrentar a otra de esas devastadoras plagas que son los conflictos en que se han convertido las elecciones.
Considerando las posibles motivaciones y sustento de las remociones en el equipo presidencial y las biografías de los nominados, es inevitable pensar en la propuesta de Reforma Política que hizo el Grupo Parlamentario del PRI en el Senado de la República, en lo relativo a la ratificación de los Secretarios y otros miembros del Gabinete, con excepción de los titulares de la Defensa Nacional y de la Secretaría de Marina.



Esta medida podría inocularnos a los mexicanos de sufrir el proceso de aprendizaje de los nuevos servidores públicos que ingresan al Gobierno en un momento crítico de la Administración y cuando se avizoran jornadas de borrasca que exigirán aplomo, compromiso con el país y