Las fallas de Protección Civlil
La magnitud del desastre en Guerrero y otros estados del
país es bastante preocupante dado a que se han tenido que contabilizar decenas
de pérdidas humanas y también
materiales; según dicen, mucho de lo que sucedido se pudo evitar si las
autoridades de Protección Civil hubiesen complementado el trabajo preventivo;
con
todo y que la llegada de las tormentas
se anunciaron con mucha antelación no se hicieron las evacuaciones anticipadas,
tampoco se advirtió a los turistas del riesgo que corrían al visitar el destino
turístico de Acapulco, mucho menos se acondicionaron albergues, en fin, nos agarró desprevenidos y todo se “improvisó”
a la hora del mero golpe; no se trata tampoco de buscar culpables, contra Dios
y la naturaleza nadie dice el refrán;
pero no esta demás considerar esta nueva lección que nos deja el desastre; cuando
se anuncian tormentas y tempestades hay que tomar muy en serio la advertencia, tanto
ciudadanos y gobierno debemos participar
en todo lo que se necesite para lograr que éstos fenómenos naturales ocasionen
el menos daño posible, sobre todo humano ya que la pérdida de una vida no tiene
reposición; si reconocemos que los seres terrestres somos bastante
vulnerables ante tales circunstancias podríamos cambiar el rumbo
llevando a cabo acciones que puedan reducir la cantidad y la gravedad de los
desastres naturales, ¿Cómo?, aceptando que las causas que dan origen a los desastres es el
cambio en las placas tectónicas y el cambio en el clima, es decir, los cambios
mismos de la naturaleza, pero también las actividades antinaturales que tiene el
hombre en su desarrollo han traído que el clima cambie pero de manera
descontrolada. Por eso, es de vital importancia dejar de atentar contra la
naturaleza, plantando árboles, reduciendo contaminación, dejar de forrar con concreto el planeta, pareciera incongruente pero poco a poco las
grandes urbes de cemento le van ganando espacio a la tierra, buena parte de ella ya no se refresca o moja
durante los períodos de humedad; en fin, son múltiples las acciones de
conciencia ecológica que se encuentran disponibles para contrarrestar nuestra propia extinción, sin
perder de vista que igualmente debemos estar preparados para el siguiente
desastre natural que se aproxime, cuando
los monitoreos dicen agua y viento ¡va! hay que salir corriendo hacía donde
haya buen resguardo; las autoridades de Protección Civil de la misma forma
deberán redoblar el paso, no sólo informando lo que viene, sino previniendo,
adecuando y acondicionando espacios con bastante anticipación para que las
evacuaciones cumplan cabalmente su función. Esta vez, Protección Civil le toca
poner sus barbas a remojar pues las tormentas y tempestades de último momento
los agarraron como el Tigre de Santa Julia.